Mario Marín es detenido por tortura tras estar prófugo año y medio

 Mario Marín es detenido por tortura tras estar prófugo año y medio

Por el delito de tortura cometido contra la periodista Lydia Cacho, detienen a Mario Marín en Acapulco, Guerrero.

MARIO GALEANA | @MarioGaleana_

Seiscientos sesenta y dos días después de ser declarado prófugo, Mario Marín Torres fue detenido el mediodía de este miércoles 3 de febrero, por el delito de tortura cometido contra la periodista Lydia Cacho a finales del 2005.

Aunque las autoridades aseguraron que el exgobernador era buscado en 190 países, su detención no devino de un vasto operativo internacional sino de un trabajo de localización en Acapulco, donde presuntamente se encontraba alojado en casa de su hermana.

Marín será trasladado por la tarde de este mismo día a Cancún, Quintana Roo, donde se sitúa el juzgado federal que ordenó su detención desde el 11 de abril de 2019, por decisión de la magistrada María Elena Suárez Préstamo.

Un par de días antes de esta tarde, el nombre del último exgobernador del PRI en Puebla salió a relucir entre la lista de los 23 mexicanos a los que presuntamente se les decomisaron, en conjunto, 48 mil millones de pesos del Banco Privado de Andorra, utilizado para lavar dinero.

Un año y medio prófugo… o semiprófugo

El exgobernador libró durante un periodo breve su condición de prófugo de la justicia, al igual que el empresario textilero Kamel Nacif y el ex jefe policiaco Adolfo Karam, buscados por los mismos delitos.

En noviembre de 2020, otra magistrada federal de un tribunal en Cancún, Selina Hayee Avante, dio a la triada un amparo que dejaba sin efecto las órdenes de aprehensión dictadas meses antes. Pero sólo un mes después, a principios de diciembre del mismo año, la misma Suárez Préstamo ordenó nuevamente su captura.

Desde que se declaró prófugos a Marín, Nacif y Karam, la periodista Lydia Cacho aseguró que la Fiscalía General de la República (FGR) conocía la ubicación de todos, pero no ejecutaba su detención.

Detienen a Mario Marín
Marín y Kamel Nacif (a los extremos de la foto) complotaron para encarcelar a la periodista Lydia Cacho (al centro) a finales de 2015.

La FGR negó la acusación de Cacho, pero aseguró que el exgobernador contaba con una red de protección que lo alertaba con anticipación de cualquier operativo para aprehenderlo, según afirmó Sara Irene Herrerías Guerra, subprocuradora de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad de la FGR, en una misiva enviada a El Universal a principios de junio de 2019.

Sobre Nacif y Karam, las autoridades no han informado ninguna detención. Se sabe, sin embargo, que el empresario textilero huyó a El Líbano, de donde es originario, poco antes de que se ordenara su detención.

¿Cómo comenzó todo?

Toda esta historia entre Marín y Cacho es añeja y revela, como pocas, la dilación de la impartición de justicia en el país. Sin embargo, comienza en un año preciso: el 2005.

En ese año, Lydia Cacho publicó el libro “Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía”, una investigación en la que develó la complicidad de políticos y empresarios con Jean Succar Kuri, líder de una red de pederastia y pornografía infantil.

Al mediodía del viernes 16 de diciembre de 2005, mientras se encontraba en Cancún, Quintana Roo, tres policías judiciales detuvieron a la periodista y escritora. Y nadie la volvió a ver sino 20 horas más tarde, en la ciudad de Puebla.

Detienen a Mario Marín en Acapulco
Por el delito de tortura cometido contra la periodista Lydia Cacho, detienen Mario Marín en Acapulco, Guerrero.

Cacho recorrió 1,742 kilómetros en un vehículo con aquellos policías que no dejaban de insultarla. A su arribo a la capital, supo que había sido detenida por una denuncia de difamación y calumnia presentada por Nacif Borge, al que se apodaba “El Rey de la Mezclilla” y al que la periodista había ligado con Succar Kuri. La escritora fue liberada un día después, tras pagar una fianza de 6 mil dólares.

Sin embargo, dos meses más tarde, el 13 de febrero de 2006, una serie de conversaciones telefónicas fueron filtradas a la periodista Blanche Petrich, de La Jornada. Aquellas llamadas develaban la relación política entre Marín y Kamel: una alianza grotesca que culminó con la conjura en contra de la periodista.

Las conversaciones son, una década y media de distancia, una huella casi imborrable en la memoria del país.

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