Mujeres en el poder, ¿la materialización de la agenda de género?

 Mujeres en el poder, ¿la materialización de la agenda de género?

La construcción y materialización de una agenda de género requiere compromiso y dedicación de las mujeres que ocupan espacios de toma de decisiones.

NOHEMI GONZÁLEZ LÓPEZ | @NohemiGL2

El reconocimiento de los derechos político-electorales ha tenido una evolución importante y la participación política de las mujeres ha ido aumentado con el paso de los años. Estas libertades cívicas fueron demasiado abstractas hasta que no llegaron algunas medidas afirmativas para materializarlas.

Estoy hablando de las llamadas “cuotas de género”. La reglamentación de paridad de género propuso en primer término un reto para todos los partidos puesto que estos sufrían un serio desabasto de participación femenina entre sus militantes; sin embargo, la obligatoriedad de esta medida hizo incorporar a mujeres, muchas veces allegadas a los mismos militantes varones, para ocupar los espacios que, según ellos, les tocaban.

El fenómeno de incorporar a las mujeres al ejercicio de representación pública dentro de los congresos fue algo que poco a poco permeó toda Latinoamérica, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Con la implementación de leyes de cuotas y medidas de paridad, ha habido un significativo aumento en la región de 28.3% en la presencia de las mujeres en los órganos legislativos; de 1948 hasta el 2016, el aumento de la participación de las mujeres en los gabinetes subió en un 22.4%, además de que 2 de cada 7 jueces son mujeres en los máximos tribunales de justicia, es decir que la obligación de incorporar a las mujeres en los espacios de toma de decisión se ha visto beneficiada y materializada con medidas afirmativas.

El día de hoy el Estado Mexicano puede presumir el gabinete con más presencia de mujeres en comparación con los anteriores y también el cuerpo legislativo más paritario de toda la historia de este país; incluso la reciente designación de la ministra Margarita Ríos Farjat como presidenta dela Primera Sala, hace un parteaguas para la participación de las mujeres en el ejercicio judicial, ya que es la primera vez en la historia que ambas salas de la SCJN son presididas por mujeres.

Hay mucho que celebrar en cuanto a esta participación, estoy de acuerdo; sin embargo, también creo que llevar a las mujeres al poder no hace por sí solo un ejercicio de la reinvindicación de los derechos de las mujeres, pues necesitamos que nuestras representantes en los tres poderes y en los tres ámbitos de gobierno se den a la incansable tarea de ser portavoces de las que luchamos todos los días por nuestros derechos en las calles.

La participación de las mujeres en los espacios políticos tiene muchos efectos positivos pero la representación descriptiva que se acota a medir cuántas mujeres participan debe siempre ir acompañada de la representación sustantiva, es decir que en realidad estas mujeres en el poder materialicen la agenda de género y coadyuven a cerrar la gran brecha de desigualdad de las mujeres con respecto a los hombres.

La construcción y materialización de una agenda de género requiere compromiso y dedicación  de las mujeres que aspiran o que ya ocupan espacios de toma de decisión, es necesario también admitir un acompañamiento en el ejercicio legislativo y ejecutivo para que todas las mujeres en esos puestos tomen decisiones con conciencia de género y nunca dejar de lado los esfuerzos por hacer alianzas con las mujeres de a pie víctimas de la violencia de género, pues son ellas quienes marcaran los pasos a seguir.  

Existe una lucha para que más mujeres participen en la política pero más largo es el camino que no marcan las normas, por eso las actoras del cambio deben contar con herramientas y habilidades que les permitan dimensionar todas las causas desde la perspectiva de género.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de Manatí

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Nohemi González López

Estudiante Derecho BUAP y Economía UNAM, activista feminista a la izquierda; colaboro en proyectos de promoción de derechos de las mujeres y me interesa el análisis e incidencia de la agenda de género dentro de la actividad política.
 

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