Historias de abusos y discriminación a migrantes en Puebla y Tlaxcala

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Ilustración de portada: Noé Vidaurri | @noe.er

Estos testimonios recogidos en estaciones migratorias de Puebla y Tlaxcala develan todas las violaciones a derechos humanos que los funcionarios mexicanos cometen en contra de los migrantes en su búsqueda por la frontera norte.

GUADALUPE JUÁREZ | @lupjmendez

Un informe del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (Idhie) de la Ibero Puebla revela las vejaciones y violaciones a derechos humanos que han sufrido los migrantes en su paso por Puebla y Tlaxcala hacia Estados Unidos.

El informe Vidas en contención: privación de la libertad y violaciones a derechos humanos en estaciones migratorias de Puebla y Tlaxcala, 2020-2021 indica que la mayoría dejó sus países de origen por violencia y factores económicos.

Cifras oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM) indican que en Puebla detuvieron a 3 mil 500 personas migrantes en Puebla y a 6 mil personas más en Tlaxcala, durante enero y agosto de 2021.

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Infografía: Noé Vidaurri | @noe.er

Un tercio de las personas detenidas en Puebla tenían menos de 18 años de edad y, en Tlaxcala, una quinta parte de los migrantes detenidos eran menores de edad.

Nueve de cada 10 personas detenidas eran originarias del norte de Centroamerica: Guatemala, El Salvador y Honduras.

También puedes leer: Crimen, fuerzas armadas y pandemia provocan que migrantes cambien de ruta en Puebla

El informe ofrece una gris perspectiva sobre la labor del INM, la instancia que “detiene, aloja o contiene, incomunica, violenta y procesa de una forma inadecuada a personas migrantes”, según la valoración del Idhie.

Y reúne también historias de abuso y discriminación, a partir de 45 encuestas realizadas en estaciones migratorias. Testimonios de rostros anónimos que cruzan ambos estados en búsqueda de la frontera norte. Historias como ésta:

Una familia huía de Honduras por las amenazas de las pandillas de quemarles su hogar y asesinarles. Así, la pareja y sus dos hijos de menos de siete años caminaron, pidieron “aventón”, buscaron comida en los basureros, durmieron en el monte y en la calle para pedir dinero, hasta que llegaron a Puebla y fueron detenidos en las inmediaciones de la CAPU.

A los cuatro los llevaron a un estacionamiento del Instituto Nacional de Migración (INM). El suelo estaba sucio y lleno de basura, hacinado, sin baños ni regaderas y el personal de migración no les dijo dónde estaban.

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Fuente: Idhie.

Filípides*

Filípides está exhausto, es 15 de septiembre de 2021 y ha sido maestro de obra por más de 20 años. Estaba en una estación migratoria en Tlaxcala, después de intentar cruzar el país, porque en Honduras había perdido su casa después de una inundación y ser amenazado por la Mara Salvatrucha.

Las suelas de sus tenis están desgastadas por los 12 días en los que caminó antes de llegar a Coatzacoalcos, Veracruz. En medio de la contingencia sanitaria, no tiene cubrebocas ni acceso a productos básicos de higiene personal.

Tomás*

Tomás tiene 28 años de edad, es de Nicaragua, país que dejó tras el asesinato de su hermano y las amenazas para que desistiera de seguir el proceso judicial en el que reclamaba justicia.

En 26 días detenido, no se ha podido cambiar de ropa, está incomunicado pues no puede llamar a su madre en su país de origen ni hablarle a su hermana en Estados Unidos. Personal del INM lo amenaza con estar encerrado más días, lo que le genera más incertidumbre.

Alma*

A Alma la nombramos Alma como podríamos llamarla Gertrudis, porque su nombre no está incluido en el informe. Alma es una mujer de 22 años, originaria de Guatemala. Cuando fue entrevistada, Alma llevaba detenidas más de 30 días en la estación migratoria de Puebla, y dijo que desconocer en qué estado estaba su procedimiento administrativo migratorio.

“No sé en qué momento pasé de ser víctima a delincuente”, dice. Porque las víctimas de casos de relacionados con tráfico de personas, ya sea porque fueron localizadas en casas de seguridad o escondidas en un vehículo o transporte particular, son revictimizadas.

Como Alma, las personas suelen esperar por largos periodos y se mantienen en incertidumbre sobre sus procesos legales e inclusive los obligaban a declarar después de medianoche.

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Fotografía: Agencia Es Imagen | @esimagen

Elías*

Elías, al igual que Alma, no es Elías. Elías es uUn hombre cubano de 39 años de edad que relata que el trato por parte del personal del INM es inhumano, al  grado de generarle pensamientos suicidas.

“Entre mejor te comportes, más te maltratan”, “yo estoy perdido, no sé a dónde ir”, “yo estoy secuestrado”, “me tratan como si fuera un preso de máxima seguridad”, “si te quejas es peor, toman represalias”, “temo por mi vida aquí”, “el infierno en todos lados”, “ya estoy cansado”, “para ellos somos perros, los migrantes no valemos nada”, son las frases que expresa luego de 26 días de alojamiento.

Roberta*

Roberta es una mujer hondureña con cinco meses de gestación que fue detenida en el tren y llevada a la estación migratoria en Tlaxcala. A pesar de la tos y el dolor de la garganta, le negaron atención médica y tampoco le dieron un cubrebocas.

Lo mismo sucedió con Tomás, un hombre cubano que dijo que podría tener covid-19 por la tos que sufría. A pesar de eso, compartía celda con otros migrantes.  

Tomás necesitaba medicamento para la epilepsia que padece, pero, al estar en su mochila, personal de migración le pidieron dinero para dársela y sacar las pastillas.

Tomás pretendía llegar a Estados Unidos, donde vivía su novia, quien le había contratado un abogado, al cual sólo vio en una ocasión, pues le ponían muchas trabas.

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Waldo y Marco*

Waldo y Marco son dos jóvenes hondureños de 28 y 21 años de edad, llegaron a la estación migratoria de Tlaxcala después de ser bajados de un autobús que iba a Ciudad de México.

Waldo dice que los bajaron porque eran los únicos “negritos” abordo del autobús. Waldo vivió seis años en Jalisco, su pareja es mexicana y tiene dos niñas y un bebé de ocho meses con ella. No las ha podido registrar como sus hijas por carecer de acta de nacimiento y, por esa misma razón, tampoco ha podido casarse.

Es de Honduras, ya había sido deportado en una ocasión, luego de ser detenido cuando vendía dulces en la calle. Tras ser deportado, regresó a México con su primo.

Marco es su primo, llegó a Ciudad de México junto a su pareja, ha trabajado en el sector de la construcción y había obtenido documentos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, la cual al ser detenido por un policía, se la rompió.

Luego de eso le pidió 500 pesos para que pidiera una copia, regresó a su país al enterarse que habían asesinado a su hermano y herido a su madre. Al intentar volver a Ciudad de México, fueron detenidos. Antes, fueron asaltados en Veracruz, donde le robaron su celular y su dinero.

Piedras*

Un hombre hondureño de 29 años relató que agentes migratorios y de la Guardia Nacional le aventaron piedras para obligarlo a bajarse de un vagón del tren que cruzaba Apizaco, Tlaxcala.

 Otro hombre de 35 años de edad de nacionalidad hondureña fue detenido en un albergue para migrantes, donde dos agentes migratorios lo agredieron física y verbalmente.

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Estación migratoria en Puebla. Fotografía: Agencia Es Imagen | @esimagen

Una familia*

Un padre de familia hondureña viajaba con su hija de 11 años, al ser detenidos fueron separados y ella estuvo sola en el Polideportivo Xonaca en Puebla. Estuvo seis días sin poder bañarse, mientras el padre no supo dónde se encontraba su hija desde hace más de un mes.

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