Las mujeres a las que el Congreso de Puebla no pudo seguir ignorando

 Las mujeres a las que el Congreso de Puebla no pudo seguir ignorando

MARIO GALEANA | @MarioGaleana_
Fotografías: BRENDA PALACIOS | @bgpalacioss

Hace más de un año, el 4 de octubre de 2019, alrededor de una docena de mujeres, casi todas muy jóvenes, llegaron al Congreso de Puebla para presentar dos iniciativas que despenalizarían la interrupción del embarazo en el estado.

Las propuestas fueron recibidas, pero jamás se discutieron. Quizá ni siquiera fueron leídas. Ambas terminaron en la congeladora, ese páramo al que arriban las iniciativas que ni se analizan ni son desechadas. Sencillamente están ahí, empolvándose en algún escritorio.

Pero los diputados locales no han podido seguir ignorando a esas mujeres. La toma pacífica del Congreso local, encabezada por ellas mismas, ha orillado a la reticente cúpula legislativa a aceptar una mesa de diálogo en la que se definirá el análisis de la despenalización del aborto.

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40 horas después del inicio de la toma, las manifestantes tuvieron su primer diálogo con un grupo de diputadas y diputados, un representante del gobierno del estado y la fiscal especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género, María Eugenia Calderón Olimán.

Creemos que esta toma no representa el primer reclamo o la primera demanda; esta toma se da a consecuencia de que nosotras hemos ocupado todos los medios legales que están a nuestro alcance como ciudadanas, y no hemos tenido ninguna respuesta”, dijo una de ellas.

La reunión no duró más de una hora y media. Y a las 11:30 horas del jueves 26 de noviembre, algunas de las manifestantes salieron a los balcones del Salón de Protocolos, que es donde se encuentran alojadas desde la tarde del 24, para ofrecer una conferencia de prensa.

De inicio, explicaron que las legisladoras se comprometieron a presentar en un plazo de 24 horas el método de discusión sobre las iniciativas que despenalizan el aborto. Y anunciaron que no desocuparán la sede legislativa en tanto que sus demandas no sean escuchadas.

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Porque no se trata sólo de la interrupción legal del embarazo, sino también de la aprobación de las reformas para reconocer la identidad autopercibida o adoptada de las personas transexuales y transgénero otra deuda pendiente del Congreso local—, y una revisión efectiva sobre las medidas para acabar con la violencia de género que incluya a las universidades.

Mientras tanto, el Congreso del estado emitió un comunicado en el que se jactaba de que las diputadas y diputados consiguieron que las manifestantes “accedieran al diálogo”.

Entre las organizaciones que realizaron la toma simbólica del Congreso local se encuentran Coatlicue Siempre Viva y la Coordinadora Feminista de Puebla. Foto: Brenda Palacios.
Entre las organizaciones que realizaron la toma simbólica del Congreso local se encuentran Coatlicue Siempre Viva y la Coordinadora Feminista de Puebla. Foto: Brenda Palacios.

En el mismo comunicado se omitió mencionar que la diputada Estefanía Rodríguez Sandoval, a quien la cúpula legislativa endilgó parte de la toma pacífica, también participó en la mesa de diálogo.

Más tarde, en la sesión ordinaria que el Congreso local realizó vía remota, Rodríguez Sandoval también denunció que había sido eliminada del grupo de comunicación que mantienen los diputados de Juntos Haremos Historia.

Mientras que el diputado Gabriel Biestro Medinilla, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, advirtió que la despenalización del aborto no se analizará de inmediato, sino posiblemente hasta enero del próximo año.

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El papel de la prensa

Durante la conferencia que las feministas realizaron desde los balcones, un reportero preguntó qué opinaban sobre el cotilleo que asegura que Alfonso Esparza Ortiz, rector de la BUAP, es quien orquestó la toma del Congreso.

Y la respuesta de una de ellas fue breve, pero brutal: “Queremos aclarar que nosotras estamos totalmente excluidas de cualquier conflicto político que haya entre los machos en el poder”.

Por estos días, desde la prensa local se han fraguado teorías sobre los entretelones de la toma pacífica.

O se menciona al rector o a la presidenta Claudia Rivera Vivanco, a la que se le reprocha que haya acudido a dialogar con las organizaciones feministas la noche del 24, obviando que tanto ella como los diputados locales y las autoridades estatales fueron convocadas por las manifestantes.

 Más de una centena de mujeres se congregó la tarde del miércoles 25 de noviembre en el Congreso local para respaldar la toma simbólica. Fotografía: Brenda Palacios
Más de una centena de mujeres se congregó la tarde del miércoles 25 de noviembre en el Congreso local para respaldar la toma simbólica. Fotografía: Brenda Palacios

Una causa legítima -la despenalización absoluta del aborto- se volvió política porque todo mundo entiende que Claudia quiere ejercer presión para que la mayoría de Morena apruebe su contradictoria Ley de Ingresos”, escribió Arturo Rueda, director de Diario Cambio.

En la misma línea, la directora de Central, Viridiana Lozano, escribió que la llegada de Rivera Vivanco “dio al traste con todo”. Y luego trata de explicarse: “La lectura fue una venganza política en contra del presidente del Congreso local”.

Tanto Rueda como Lozano sostienen que “no acudieron más grupos feministas al llamado y, al parecer, esto sucedió porque se dieron cuenta de la politización del mismo (sic)”.

La Coordinadora Feminista de Puebla, que encabeza la toma pacífica del Congreso, llamó a las autoridades a dejar de afirmar que el movimiento es manipulado por personas externas.

Pero lo cierto es que más de una centena de mujeres se congregó la tarde del miércoles 25 de noviembre en el Congreso local para respaldar la toma simbólica. Y por la tarde del jueves siguiente acudieron otras para impartir talleres, discutir, aligerar la espera.

Mientras tanto, desde la columna “Los Reporteros”, publicada sin firma en el portal MTP Noticias, se reprocha que las manifestantes estén encapuchadas, que formen parte de un “grupo radical” y, para coronar, se afirma también que la toma “es sólo un pretexto del rector de la BUAP (…) para comenzar a polarizar al Estado (sic), ante las investigaciones que existen en su contra por presuntos desvíos de recursos”.

Entonces se habla de politización, de radicalización, de venganzas, de desvío de recursos, de Ley de Ingresos, de candidaturas, de Claudia Rivera, de Alfonso Esparza, o de cualquier otra cosa que sea distinta a las demandas de las manifestantes.

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Los periodistas citados anteriormente se han plegado a la narrativa impuesta desde el Congreso local y el gobierno del estado.

Menos de 24 horas después del inicio de la toma, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Gabriel Biestro Medinilla, y la presidenta de la Mesa Directiva, Nora Merino Escamilla, ya aludían a una posible “politización” y “radicalización” de la protesta.

El mismo gobernador Miguel Barbosa Huerta también reprochó que las manifestantes estuvieran cubiertas del rostro para preservar su identidad, durante la conferencia que realizó el miércoles 25.

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